Cada vez me gusta más hacer pasta fresca casera. Es una forma de consumir pasta de calidad, ya que puedes escoger los huevos y la harina que vas a emplear. Esta está elaborada con huevos camperos y harina ecológica por lo que el resultado es una pasta fresca suprema.

Hacer pasta fresca casera es mucho más sencillo de lo que parece, o al menos de lo que me parecía a mi. Hacía mucho que quería intentarlo y hace unos meses encontré en Lidl una máquina de pasta por unos 20€ y me la tuve que llevar. No es algo que use semanalmente pero, por el precio y por lo que ocupa, me sale a cuenta tenerla.
Si no tenéis esta máquina podéis hacer pasta igualmente, solo que será algo más trabajoso. Podéis usar un rodillo para estirar la masa y luego un corta pizzas para cortarla en forma de tallarines.
Los ingredientes son simples, harina, huevo, espinacas, sal y aceite de oliva.
Pequeña chapa sobre los huevos
Desde el punto de vista nutricional, los huevos han sido maltratados durante años. Se han considerado un alimento graso, alto en colesterol y destinado a un consumo ocasional. Y es que con el huevo pasa como con todo, depende del consumo que hagas y de tu estilo de vida. Una persona activa tendrá unas necesidades nutricionales muy distintas a una persona sedentaria, de la misma forma que un coche que se mueva poco necesitará mucha menos gasolina que uno que recorra muchos kilómetros al día.
Lo cierto es que el huevo tiene un valor nutricional muy interesante y es uno de los alimentos más completos que existen. Están compuestos por proteínas de alto valor nutritivo, vitamina A, ácido fólico, vitamina B6, B12, E y D, calcio, fósforo y potasio entre otros.
A la hora de ir a la compra, es muy importante fijarnos en qué huevos estamos comprando. Actualmente, en los supermercados encontramos cuatro categorías de huevos. Lo normal es que indiquen en la etiqueta qué tipos de huevos son, pero, es posible que en algunos casos estas etiquetas nos lleven a error. Hay muchos huevos etiquetados como «de gallinas criadas en libertad», los que entenderíamos como camperos, que vienen a ser huevos de gallinas criadas en criaderos que salen una hora al exterior.
La picaresca de la industria alimentaria no conoce límites, así que ante la duda, abre el paquete con cuidadito y fíjate en el número que tiene impreso el huevo porque ese no engaña. El primer dígito de todos es el que indica el modo de cría de las gallinas que los ponen:
- 0 Huevos de gallinas ecológicas
- 1 Huevos de gallinas camperas
- 2 Huevos de gallinas criadas en suelo
- 3 Huevos de gallinas criadas en jaula
Si te es posible, escoge siempre los que empiecen por 1 o por 0, pues estarás consumiendo huevos de gallinas que no están hacinadas en jaulas ni en criaderos y eso al final se nota. Se nota en el sabor, en el color que le dan a las elaboraciones en las que los uses y además, contribuyes con una forma de ganadería más responsable 🐓❤
Ingredientes (para 300 gr de pasta)
- 200 gr harina ecológica
- 50 gr de huevo (uno mediano)
- 50 gr puré de espinacas
- aceite de oliva
- sal
Elaboración
Lo primero que debes hacer es el puré de espinacas, consiste en hervir las espinacas y triturarlas para que queden como una crema. Puedes usarlas frescas o congeladas. Yo las usé congeladas así que herví unos 100 gramos, retiré el agua y las dejé enfriar.
Ahora que tienes todo listo, tan solo debes poner la harina en la encimera, hacer un agujero en el centro y poner dentro todos los demás ingredientes. También puedes hacerlo en un bol pero como que pierde un poco la magia.

Mezcla a mano bien todos los ingredientes y amasa unos minutos. Cuando veas que está todo integrado, haz una bola y déjala reposar bien tapada con film entre media hora y una hora. Mientras haz tus cosas.
Ahora, corta en cuatro porciones la masa para que sea más fácil estirarla. Aplana un poco cada porción y enharínala un poquito con harina de arroz (o de trigo si no tienes). Esto es para que no se pegue y se reseque luego.
Pásala por la máquina en la máxima abertura una primera vez (el 7 en mi caso), una segunda vez a media abertura (el 5), y una última vez al nivel 3. Irá quedando cada vez más fina. Si vas a hacerlo con rodillo, tan solo estira la masa hasta que veas que tiene un grosor digno de unos tallarines. Enharina un poco la encimera antes para que no se te quede la masa pegada.
Una vez laminada toda la masa, corta cada tira por la mitad para manejarla mejor, pon un poco más de harina y pasa la lámina por el accesorio de tallarines (o corta con el corta pizzas).



Ya tienes los tallarines. Puedes hervirlos al momento, o guardarlos en un táper en el frigorífico un máximo de 2 días. También los puedes congelar bien envasados.
En mi cuenta de Instagram puedes ver el vídeo de la elaboración de la receta.


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