Este roscón de reyes es muy fácil de elaborar. No lleva lácteos, está elaborado solo con aceite y el resultado es espectacular. Tiene un sabor intenso, queda muy esponjoso y lo mejor es que no necesitas ningún ingrediente raro para hacerlo ni tener una ingeniería, porque sale siempre bien.

He crecido con la idea de que los roscones de reyes no me gustaban mucho. En gran parte por el tema de la nata, que ni me gusta ni puedo comerla. Tener que abrir mi trozo y limpiarlo de nata me parecía un engorro y me daba la sensación de estar comiéndome algo a medias. Por otra parte, los roscones comerciales tampoco es que sean para tirar cohetes y, si le quitas el relleno y la fruta porque te da repelús, te queda un bizcochito bastante simplón.
Pero todo eso cambió cuando hice mi primer roscón hace ya bastantes años. Lo hice con mi madre y, por aquel entonces, tener agua de azahar en casa y hacer tu propio roscón no era tan habitual como ahora. Recuerdo que nos entregamos a la tarea de hacer roscón de reyes como si fuésemos a hacer un trasplante, con una mezcla de respeto y miedo. Salió bien, pero no volvimos a repetir al año siguiente, demasiado trabajo.
Esta receta la adopté el año pasado y la he repetido este año porque, para mi, no tiene fisuras. Es de Recetas de Esbieta, recurro a su web en busca de inspiración cuando quiero que algo me salga bien a la primera. La receta funciona de maravilla, yo tan solo he hecho un par de ajustes. He reducido un poco la cantidad de azúcar de la masa (porque ya lleva algo de azúcar de decoración) y he utilizado bebida vegetal en vez de leche de vaca. La elaboración es bastante sencilla, lo único que puede darte algo de trabajo es el tema de los tiempos y las fermentaciones pero no es nada del otro mundo.
Para la decoración he querido usar cosas que tenía por casa para gastar. He confitado a ojo una naranja y dos ciruelas, y he gastado las pasas que me sobraron del primer intento de panettone y andando.
Con respecto a las cantidades de la receta, las que te indico valen para dos roscones de buen tamaño o cuatro pequeñitos. Puedes hacer la mitad de la receta si quieres y hacerte solo un roscón o dos pequeñitos.
Ingredientes (para cuatro roscones pequeños)
- 800 gr harina eco (de media fuerza, la del pan, aunque valdría floja también)
- 25 gr levadura fresca
- 120 gr azúcar
- 12 gr sal
- 140 ml aceite de girasol
- 30 ml agua de azahar
- 4 yemas de huevos camperos
- 340 ml bebida de avena
- ralladura de dos naranjas y un limón
- frutas varias para la decoración
Elaboración
Prefermento (30 minutos – 1 hora)
Lo primero es elaborar el pre fermento. De los ingredientes de la receta saca estas cantidades:
- 80 gr de harina
- 25 gr levadura (toda)
- 30 gr azúcar
- 340 ml bebida de avena (toda)
Desmenuza la levadura en parte de la bebida de avena templada y remueve. El resto de la bebida de avena mézclalo con los 80 gramos de harina y remueve. Integra ambas cosas en un recipiente en el que te sobre espacio porque subirá. Deja esta mezcla tapada entre media hora y una hora. Vas a ver que irá haciendo burbujas y subiendo, es la levadura activándose. Si ves que en media hora ya ha duplicado o triplicado puedes empezar con el resto de ingredientes, sino dale una hora.
Mientras esto pasa, ve preparando un bol grandecito y el resto de ingredientes.
Elaboración masa (50 minutos)
Añade en primer lugar, el prefermento activo al bol.
Ahí mismo añade las cuatro yemas, el resto del azúcar y la sal, mezcla.
Añade luego el agua de azahar, el aceite y la ralladura de naranja y limón, mezcla de nuevo.
Por último incorpora el resto de la harina tamizada o no. La receta pide que la tamices, pero yo en ese momento me encontré con que tenía el tamizador recién fregado y mojado y el colador sucio en el lavavajillas, así que la puse sin tamizar pero la fui mezclando poco a poco, problemas del directo. Según vayas incorporando la harina verás que se hace difícil mezclarla así que usa la manita si te es más fácil. Una vez veas que ya no queda harina seca, cubre el bol con film y un paño y deja que repose una media hora.
Pasada la media hora es momento de amasar. Puedes hacerlo a mano o a máquina. Tendrás que hacerlo el tiempo suficiente hasta que la masa quede suave y elástica y no se pegue. Yo amasé a mano los primeros 5 minutos pero se me pegaba la masa bastante y me vinieron a la mente momentos duros que pasé haciendo panettone, así que saqué la amasadora que para eso la tengo. Amasé a velocidad media alta unos diez minutos, añadí un pelín más de harina y le di otros 5 minutos de amasado hasta que vi que la masa ya no se pegaba y tenía una textura elástica y bonita. Ahí es cuando está lista.
Primera fermentación (1 hora – 2 horas)
Una vez tengas la masa suave, lisa, elástica y bonita es momento de fermentarla. Dejarla en el bol engrasado con aceite y bien tapadita hasta que doble su volumen. El tiempo que tarde dependerá en gran medida de la temperatura de tu cocina o de la que seas capaz de proveerle a la masa. Yo tenía prisita y un bol fermentador a estrenar, así que en una hora la tuve más que lista.


Formado y segunda fermentación (1 hora – 9 horas)
En esta parte se forman los roscones y se fermentan de forma individual para hornearlos.
Aquí tienes dos formas de proceder en función de cómo te quieras organizar y cómo de tarde sea cuando termines la masa.
Opción 1. Puedes formar, fermentar una o dos horas y hornear.
Opción 2. O puedes formar, meter en el frigorífico y hornear al día siguiente.
Yo llegué a este punto a las 21.00 de la noche, así que formé los roscones, los cubrí bien con film y los metí en el frigorífico para hornear al levantarme. Pero si haces la masa por la mañana puedes hornear el mismo día.
👁De todas formas, yo soy muy partidaria de darles a las masas reposos nocturnos en la nevera. Al estar en frío, las levaduras ralentizan su trabajo, de manera que es como si detuviéramos el proceso y damos tiempo a los ingredientes a que se pongan de acuerdo y se integren bien. Cambia muchísimo el olor de una masa aromatizada como esta de un día para otro.
Vamos a formar!!
Las porciones que hagas dependerá de la cantidad de masa que hayas decidido hacer y de los roscones que quieras sacar. Primero saca la masa del bol, ponla en la encimera y desgasifica. Aplástala un poquito para que se le salga el gas. Yo la he dividido en cuatro porciones de 400 gramos.
Haz una bola con cada porción, métele presión como si hicieras un pan redondito y reserva. Te recomiendo que uses film transparente y aceite, bien de aceite. Si envuelves la masa en film y no pones aceite, cuando la vayas a desenvolver para formar es posible que se te pegue a los dedos, se te deforme un poco y te enfades, como hice yo. Piensa que de estas bolas que estás haciendo saldrán los roscones por lo que la forma cuenta desde ya.
Deja que las bolas reposen unos diez minutos.
Una vez reposadas, sácalas del film, ponlas en la encimera (con un poco de aceite) y con el cierre hacia abajo. Enharínate dos dedos, con los que vayas a hacer el agujero del centro y, con delicadeza, introdúcelos en el centro del bollo para hacer el agujero. Una vez que toques la encimera haz unos círculos para agrandar un poco el agujero y ya puedes levantar la masa de la encimera y formando el roscón.

Según los vayas teniendo formados, pásalos a donde los vayas a fermentar. Te recomiendo encarecidamente que lo hagas directamente en el papel de horno untado en aceite. Si lo haces en otro recipiente, una vez que fermenten y los quieras pasar a la bandeja del horno van a perder la forma en el trasvase, se van a chuchurrir y te vas a enfadar, otra vez. Así que prepara papel de horno engrasado con aceite y coloca los roscones formados directamente ahí. Puedes poner un vaso en el centro para que cuando fermente te quede el agujero perfectamente redondo y el resultado sea más bonito. Lo vayas a hornear en el mismo día o no, píntalos por encima con un poco de aceite y ponles film para que no se sequen.
Una vez formados, colocados en su papel de horno engrasado y bien cubiertos con film, si quieres hornearlos en el día espera una o dos horas hasta que aumenten de tamaño y al horno. Si los vas a hornear mañana, guárdalos en el frigorífico y a dormir.
Horneado (25 minutos por roscón)
Antes de hornear, si los has tenido en el frigorífico, sácalos para que se atemperen, como una hora a temperatura ambiente más o menos.
Después, precalienta el horno a 170º calor arriba y abajo y aire.
Quita el film y el vaso del centro con cuidado, para que no se bajen ni pierdan la forma. Retoca un poquito con los dedos si ves que se ha deformado un poco pero no lo manipules en exceso.
Pinta con huevo batido y añade la decoración que te guste. Puedes poner la fruta confitada, pasas, frutos secos…Además de la fruta yo hice una mezcla a ojo de azúcar y agua de azahar, para que quedase ese azúcar granulado y húmedo.
Mételo al horno, en el centro o del centro un poquito hacia abajo. En 25 minutos los míos estuvieron listos. Luego deja que se enfríen sobre una rejilla y listos.
En mi página de Instagram puedes ver vídeos sobre las elaboraciones.


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