
El mundo de la repostería ya me llamaba desde pequeña cuando, sin internet, intentaba recetas de postres que encontraba en los tres o cuatro libros de cocina que tenían mis padres en casa. Desde aquella infame crema de limón que mi familia fingió disfrutar nunca he dejado de hacer postres con más o menos frecuencia.
Desde que hace unos años empezase a sufrir múltiples problemas intestinales, hoy en día sin solución ni causa aparente, he peregrinado por varias consultas en búsqueda de respuestas. A lo largo de estos años me han hecho todo tipo de análisis (de sangre y de otras cosas más complicadas de obtener…), pruebas de sobrecrecimiento bacteriano, de anisakis, de celiaquía, de intolerancia a la fructosa, a la lactosa, de helicobacter, de parásitos intestinales, de SOH, ecografías abdominales varias y poquito más.
De todo esto, allá por 2018, solo sacamos en claro que soy intolerante a la lactosa. No sé desde cuándo ni en qué medida lo soy, pero desde entonces elaboro prácticamente el 100% de los dulces que como, pues me es complicado encontrar alternativas apetecibles sin lactosa en el mercado.
Todo esto sumado a que edulcorantes, conservantes, estabilizantes, potenciadores del sabor, colorantes, acidulantes, E-300, E-1521, E-322, glutamato monosódico, aceite de palma, E-127, micro plásticos, acrilamida, o bisfenol A, entre otros, copan las listas de ingredientes de los productos que compramos, me ha llevado a elaborar, además de todos mis dulces, ahora también mi propio pan, mis pizzas, mis tacos y hasta mis empanadillas, dando un giro de 180 grados a mi alimentación y a mi vida.
El estilo de vida actual nos arrastra a pasar por el supermercado a la carrera, muchas veces después del trabajo cuando vamos cansados y posiblemente hambrientos, compramos «lo de siempre», algún caprichito y rápido a casa a hacer otras cosas «más importantes». Pararnos a leer las etiquetas de lo que estamos comprando, prestar atención a lo que comemos y dedicar tiempo a cocinarnos es un acto de amor propio enorme ❤
Espero que encontréis aquí algo que os sea de utilidad.
«Haz de tu alimentación tu mejor medicina»
Hipócrates