El estilo de vida actual nos arrastra a pasar por el supermercado a la carrera, muchas veces después del trabajo cuando vamos cansados y posiblemente hambrientos. Compramos lo de siempre, algún caprichito y rápido para casa a hacer otras cosas “más importantes».
Pararnos a leer las etiquetas de lo que estamos comprando, prestar atención a lo que comemos y dedicar tiempo a cocinarnos es un acto de amor propio enorme.