Esta receta de polvorones de almendra caseros sin lácteos se hace en un momento, tienes la posibilidad de hacerla también sin gluten y el resultado en ambos casos es estupendo.

Con muy pocos ingredientes, y además todos vegetales, puedes conseguir unos polvorones de almendra caseros en un pis pas con o sin gluten.
La receta clásica utiliza la manteca de cerdo como grasa pero la descarté por varias razones. La principal es su elevadísimo contenido en grasas (evidentemente) y calorías. Por otro lado, sé que no es un ingrediente común que tengamos normalmente en el frigorífico hoy en día, así que me ha parecido más sencillo utilizar la margarina como grasa. Por este motivo el resultado es un polvorón un poco más compacto que los clásicos pero con un sabor muy auténtico.
Con las cantidades que pongo aquí te saldrán más o menos unidades en función del grosor con el que cortes los polvorones. Yo los hice un poco finos y me han salido muchísimos, así que si los haces más gruesos te saldrán menos pero con una forma más auténtica.
Lo único que tendrás que cambiar para hacerlos sin gluten es la harina de trigo por harina de arroz y hacer el proceso exactamente igual. Yo para probar hice la mitad de los ingredientes con gluten y la mitad sin gluten. De las dos formas han quedado bien y no se aprecia la diferencia.
Ingredientes
- 300 g harina de trigo eco (o de arroz si decides hacerlos sin gluten)
- 175 g harina de almendra
- 140 g margarina buena a temperatura ambiente
- 25-30 ml bebida de avena
- 100 g azúcar glas
- ralladura de un limón
- canela molida y sésamo al gusto (yo puse 4 cucharaditas de cada)
Elaboración
El primer paso será tostar las harinas en el horno. Para ello precaliéntalo a 180º con calor arriba y abajo.
Mientras tanto, en una bandeja apta para el horno, mezcla la harina de trigo o arroz con la de almendras. Hornea durante 15 minutos removiendo cada 3-4 minutos para que se tueste toda la harina por igual. Deja que se enfríe en un bol.


Una vez tengas la harina tostada y fría añade el azúcar glas, la ralladura de limón, la canela y el sésamo. Mezcla todo y date cuenta de lo bien que huele ya la mezcla.
Incorpora la margarina y remueve con espátula hasta que se ponga difícil y tengas que pasar a las manos.
Cuando tengas la margarina integrada y en función de lo arenosa que te haya quedado la mezcla, porque va a depender en parte de tu harina, ve incorporando poco a poco la bebida vegetal. No tienes que ponerla toda, tan solo ve añadiendo hasta que veas que la masa se va compactando lo suficiente como para poder estirarla luego sin que se resquebraje mucho, porque sí que se agrietará por los bordes la masa.
Haz una bola con ella y estírala un poco con el rodillo. Yo la estiré hasta dejarla con el grosor con el que quería cortarla luego pero puedes refrigerar la masa sin ninguna forma y dársela luego en frío. Envuélvela en film y al frigorífico mínimo una hora para que coja un poquito de consistencia. Con una hora va bien, pero si necesitas dejarla más o incluso hasta el día siguiente también está bien. Todo lo que sea reposo en frío a las masas les va de maravilla.
Ahora que ya tienes la masa compacta y fresquita, con la ayuda de un rodillo estira hasta que tengan el grosor que a ti te parezca pertinente y corta la masa con un corta pastas circular.


Puedes ir precalentando el horno a 200º con calor arriba y abajo y sin aire.
Ve colocando los polvorones con cuidado en la bandeja del horno sobre papel de hornear. Cuando tengas la bandeja llena y el horno a su temperatura, hornea en la parte baja del horno (un nivel por debajo del centro) durante 10-12 minutos.


Una vez horneados espera a que se enfríen un poco para manipularlos porque pueden romperse. Cuando estén fríos del todo puedes pasarlos a una rejilla y decorarlos con azúcar glas por encima opcionalmente.
Si puedes conseguir unos papelitos monos para envolverlos te van a aplaudir en casa. Yo encontré los míos en Comercial Mínguez.
Puedes ver vídeos de las recetas en la página de Instagram.


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