Se acerca la Navidad y puedes empezar a calentar motores preparando esta sencilla receta de galletas de jengibre sin lactosa y sin gluten. Una mezcla deliciosa de especias inundará tu cocina con esta receta.

Bonita forma he encontrado de estrenarme en las recetas sin gluten. Esta receta de galletas Navideñas de jengibre se hace en un momento, no tiene lactosa ni lácteos y como novedad son sin gluten y sin huevo, por lo que resultan aptas para todos los públicos. Por eso, puedes hacerlas para ti o para regalar y sabes que vas a acertar. El toque navideño puedes dárselo con cortapastas para la ocasión, pero también puedes hacerlas todo el año.
Lo más importante de esta receta puede ser que des con la combinación de especias correcta. Yo te doy las cantidades que he usado pero es muy posible que debas ajustarla a tu gusto. El jengibre tiene un sabor muy particular y no gusta a todo el mundo en la misma cantidad. Por eso, una vez que tengas elaborada la masa, huélela y piensa en si te pide algún cambio. Puedes añadir más canela si te parece que tienen un olor muy intenso, o animarte poniendo más jengibre si las quieres más cañeras.
La receta es de Shoot the Cook y me parece que es absolutamente perfecta por lo que no he osado hacerle ningún cambio. Es una receta sencilla y apta para todo tipo de intolerancias, no lleva grandes cantidades de azúcar ni de grasas. Lo único que yo he hecho es utilizar todas las harinas ecológicas, que son las que tengo, alterar un poco la cantidad de especias como os he dicho para que quedase más a mi gusto y sustituir el aceite de oliva por girasol.
El proceso es muy simple, integrar los ingredientes secos por un lado, los húmedos por otro, juntarlos y ya tienes la masa. Para este tipo de masas muy aromáticas, y para todas las masas de galletas en general, a mí me gusta dejarlas reposar toda la noche o incluso uno o dos días en el frigorífico. Recuerda cubrir bien la masa con film para que no se reseque.
Una vez horneadas puedes comerlas tal cual, que ya están buenísimas, o puedes ponerte creativo y ensuciar un poco más la cocina. Estuve a punto de decantarme por hacer la glasa blanca típica para decorarlas, pero no quería añadir muchos más ingredientes a las galletas ni más azúcar simple, así que opté por derretir 4-5 onzas de chocolate negro y decorarlas con eso.
En cuanto a los utensilios necesitarás un bol, unas varillas, papel de horno, un rodillo y cortapastas navideños. Si no tienes cortapastas navideños puedes usar normales o incluso un vaso si no tienes normales y ya le darás tú luego el espíritu navideño por tu cuenta.
Ingredientes
- 130 g harina eco de avena
- 50 g harina eco de almendra
- 70 g harina eco de arroz
- 50 g azúcar de caña integral
- 1 cucharadita de jengibre en polvo
- 1 cucharadita canela en polvo
- 1/4 cucharadita nuez moscada en polvo
- 1/2 cucharadita sal
- 2-3 clavos machacados (el clavo me parece la esencia de la vida, de verdad)
- 60 ml aceite de girasol (puedes usar oliva)
- 60 ml bebida vegetal
- 3 cucharadas de miel (bio a poder ser)
No es obligatorio que uses las harinas ecológicas, puedes usar las que tengas y si no tienes de avena, que es la más «extraña» ni problemas con el gluten, puedes usarla de trigo. Con respecto a la bebida vegetal vale cualquiera que te guste.
Elaboración
Separa los ingredientes secos de los húmedos.
En un recipiente pon todos los ingredientes secos y mézclalos para que se integren.
Añade en el centro el aceite, la bebida vegetal y la miel y bate con unas varias un poquito para que se integren. Luego mezcla todo con espátula.
Igual te parece más sencillo si bates los húmedos aparte y luego los añades al recipiente de los secos.
Remueve muy bien durante algunos minutos para que todo se integre bien y haz la prueba de especias. A mí me vale con oler pero puedes probarla un poquito así en crudo, no hay ningún ingrediente peligroso. Añade canela, clavo o jengibre según veas que puede gustarte más.
Una vez tengas la masa, hazla una especie de bola con la espátula y envuélvela en film a modo de paquete. Llévala al frigorífico como mínimo una hora, aunque si tienes tiempo, hazlo de un día para otro. Todo mejora con el tiempo, las masas también.


Cuando hayas decidido que ha llegado el momento de hornear saca la masa del frigorífico.
Prepara una bandeja de horno con papel vegetal para colocarlas una vez las tengas cortadas.
Ahora pon la masa entre dos papeles de horno para estirarla. Con el rodillo ve estirando la masa despacio y por todos los lados, siempre del centro hacia los extremos y haciendo la presión justa con el rodillo, pues es una masa muy blandita. Cuando veas que tiene un grosor aproximado de medio centímetro, retira el papel vegetal de arriba y corta las galletas con el cortapastas. Si no tienes usa un vaso, una copa, una tapadera o lo que sea que veas que puede valerte.


Pasa las galletas cortadas a la bandeja de horno que tenías preparada y hornea durante unos 10 minutos a 180º con calor arriba y abajo, o a 170º con calor arriba y abajo y aire (quitamos unos 10 graditos si ponemos el aire).
Verás que se dorarán y cuando las saques deja que se enfríen en una rejilla. No pasa nada si aún están ligeramente blanditas porque el reposo en la rejilla terminará de dejarlas crujientes. Hornea tantas tandas como necesites. A mí me salieron unas 30 galletas pero dependerá del grosor.
Si las vas a dejar así ya has terminado.
Si te vas a aventurar a decorarlas, ahora viene lo divertido.
Como comenté al principio, no me atreví a hacer la glasa clásica blanca para decorar porque es básicamente azúcar glas y creo que ya son bastante dulces. Así que cogí 4-5 onzas de chocolate negro 85% de calidad que tenía en casa, lo fundí en el microondas (a lo loco) y fui mojando los extremos de las galletas ya frías y dejándolas de nuevo en la rejilla para que se endureciese el chocolate.
La verdad es que están buenas sin nada más y puedes comerlas solas como acompañamiento de tu infusión. Puedes hacerlas todo el año, aunque como que les pega más el frío.


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