La calabaza es ingrediente de obligado consumo en estas fechas, pero si además la empleas en un dulce como este y le añades pepitas de chocolate te pasas el juego del otoño. Anímate a elaborar esta receta de muffins sin lácteos tan fácil.

Esta receta de muffins de calabaza con pepitas de chocolate es baja en azúcar (10 g por cada muffin, lo que tiene un yogur), tiene muy poca grasa y una combinación de especias tan intensa y deliciosa que hará que no eches de menos nada de lo anterior. Además, está elaborada con huevos camperos y harina ecológica así que poco más se le puede pedir a unos muffins que te preparas en un momento.
Sobre la receta
Como siempre, la receta es sin lactosa y sin lácteos, aunque tú puedes adaptarla a tus gustos y necesidades.
La elaboración es muy sencilla. Basta con batir, literalmente, los ingredientes húmedos con el azúcar e integrar en esa mezcla los ingredientes secos. Rellenar las cápsulas, al horno 25 minutos y estás comiendo muffins antes de que te des cuenta.
La receta es una adaptación de la de Quiero Cupcakes. Le he quitado los lácteos y reducido considerablemente el azúcar, el aceite y la cantidad de chocolate.
Preparación previa de la calabaza
Esta vez he querido preparar la calabaza de forma distinta, al horno.
Es muy sencillo. Basta con cortar la calabaza por la mitad y colocar ambas mitades boca abajo sobre papel vegetal en la bandeja del horno y asar a 180º durante una hora más o menos.
Una vez fría, te será muy fácil quitar la piel con la mano o con ayuda de un cuchillo.

Para la receta necesitarás 240 gramos. Chafa con un tenedor esa cantidad y deja que escurra en un colador un par de horas para que pierda el líquido que pueda quedarle. Y ya la tendrás lista para incorporar a la receta.
Hasta ahora yo siempre había preparado la calabaza hervida, pero con este método queda con más sabor y menos agua por lo que lo prefiero a hervirla, pero puedes prepararla como tú prefieras.
Ahora sí, nos metemos en la receta.
Ingredientes (6 unidades grandes)
- 2 huevos
- 20 ml aceite de girasol
- 100 ml bebida de avena
- 240 g calabaza asada
- 30 g azúcar blanco
- 30 g azúcar moreno
- 200 g harina eco (yo usé panadera)
- 2 cucharaditas impulsor más 1 de bicarbonato
- 1 cucharadita de canela
- 1/2 cucharadita nuez moscada
- 1/2 cucharadita jengibre
- 2 clavos machacados
- 1/2 cucharadita sal
- pepitas de chocolate para decorar
Elaboración
Antes de empezar, prepara todos los ingredientes que vas a necesitar. Atempera un poco los huevos y la bebida vegetal y deja que la calabaza pierda el calor completamente. La idea es que todos los ingredientes que participen estén más o menos a una temperatura similar. Siempre y cuando no haga un calor excesivo, claro.
Los huevos los atempero sin cáscara, en un bol. La cáscara es porosa y al sacarlos del frigorífico, por la condensación, generan una capa de mini gotitas de agua en su cáscara que puede contaminar el huevo si la cáscara tuviese suciedad.
- Empieza poniendo todos los ingredientes húmedos juntos en un bol o en un vaso para batidora. Los huevos, el aceite de girasol, la bebida de avena, la calabaza y los azúcares. Bátelos bien todos juntos durante un par de minutos hasta que te quede una crema fina, como una crema de verduras y reserva. Yo utilicé una mini batidora para zumos.


- En otro recipiente pon los ingredientes secos tamizados: la harina, el impulsor, el bicarbonato y todas las especias. Mézclalas bien entre sí y añádele la crema anterior. Con una espátula integra con movimientos envolventes ambas mezclas hasta que te quede una crema homogénea.
- Una vez tengas la masa terminada, coloca los moldes y rellénalos. Golpea varias veces la bandeja o los moldes para que la mezcla asiente bien porque es un poco espesa.
- Pon por encima unas pepitas de chocolate y al horno. Yo las he horneado a 170º con calor arriba y abajo y aire durante 25 minutos. La bandeja la pongo en la altura más baja para que se horneen bien sin quemarse por arriba. Puedes hacerlo así o adaptarlo a tu horno, pues no todos son iguales.


Una vez horneados, deja la puerta del horno entreabierta para que pierdan calor de forma progresiva y termina de enfriarlos en una rejilla. Si no los vas a consumir en breve consérvalos en el frigorífico y sácalos un poco antes de comerlos.
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