Me estreno con el sarraceno con estos crackers de semillas que valen para todo. Como acompañamiento de comidas, como cena o como picoteo entre horas. Tienen pocos ingredientes y se preparan en un momento.

Soy muy fan de los crackers, los palitos de pipas, las tostadas de sésamo y de todo lo que lleve semillas y cruja; así que cuando compré el sarraceno por primera vez, como aún no me atrevo a emplearlo en un pan, decidí que una receta de este tipo era lo más adecuado para estrenar mi nueva harina.
Bueno, la harina la hice yo, porque el sarraceno lo compré entero, sin moler. Y he de decir que puede que lo haga así siempre, pues es bastante cara la harina de trigo sarraceno y comprándolo entero me salió por la mitad de precio.
Como veis, es un grano gordito pero con una trituradora normal y dedicándole unos pocos minutos podéis sacar la harina sin problemas.


Sobre el trigo sarraceno
El trigo sarraceno es caro pero mola por muchas cosas.
Lo primero de todo porque no tiene gluten y esto es principalmente porque no es un cereal como tal sino un pseudocereal, y teniendo en cuenta la cantidad de gente que tiene problemas con el gluten, esto ya lo convierte en un producto muy preciado. Después, si lo comparamos con el trigo, el sarraceno tiene un índice glucémico más bajo y una mayor cantidad de proteínas de alto valor.
Por lo tanto decir que el trigo sarraceno es caro no es del todo justo ya que su precio va ligado a su valor y sus propiedades. 🤎
La receta
Ya tienes la teoría, ahora vamos a la práctica.
Como no quería aventurarme yo sola a hacer la receta, investigué opciones y di con una receta estupenda de María Cosbel. He hecho algunas modificaciones como aumentar la proporción de sarraceno (y en consecuencia la de agua) y reducir el aceite de oliva.
La receta es muy sencilla y en una media hora los puedes tener listos.
Ingredientes
- 150 g harina de trigo sarraceno
- 50 g harina de espelta
- 1 cucharadita de sal
- 170 g semillas (pipas, sésamo, avena)
- 35 g aceite de oliva
- 160 g agua templada
Elaboración
- Mezcla las semillas que vayas a utilizar y reserva 20 gramos.
2. Mezcla todos los ingredientes secos en un bol excepto los 20 gramos de semillas que has apartado.


3. Incorpora el aceite de oliva, el agua y mezcla. La masa quedará un poco pegajosa pero saldrá bien, tranquilidad.
4. Ahora utiliza dos trozos de papel vegetal para estirar la masa entre ellos o todo será un caos absoluto en tu cocina. Pon un papel en la encimera, coloca la masa en el centro, otro papel encima y, con el rodillo, ve estirando poco a poco la masa. Intenta que quede con forma rectangular y más o menos del mismo grosor por todas partes para que luego todos los crackers se horneen por igual y te queden parejos y bonitos.
Cuando veas que la masa te ha quedado finita y más o menos pareja por todos sitios, retira el papel que menos arrugado esté. Si ves que al quitarlo la masa tiene muchas arrugas puedes poner un papel nuevo y seco encima y aplastar un poco con el rodillo para que te quede más lisa la masa.
Por último, con un cuchillo, marca los rectángulos en la masa sin llegar a cortar del todo hasta abajo. Tan solo «dibuja» la línea por la que, una vez horneadas, cortarás las piezas y extiende por encima los 20 gramos de semillas que tenías reservadas.


5. Ahora precalienta el horno a 180º con calor arriba y abajo y aire, si tienes/quieres.
Mete la bandeja en el horno y hornea entre 20 y 30 minutos, dependiendo de tu horno y de tu gusto. Deben dorarse sin quemarse así que ándate con ojo.
Una vez listos deja que se enfríen del todo en una rejilla, corta con cuidado los rectángulos por las líneas que marcaste y listos.
🎬Puedes ver en Instagram un pequeño vídeo de la receta que puede que te ayude a entender rápidamente el proceso.


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