Tarta de arándanos

Receta sencilla de tarta de arándanos, sin lácteos, baja en azúcar y grasas y extremadamente deliciosa. Guárdala en el frigorífico y cómetela fresquita.

Casi siempre que compro arándanos me apetece guardar unos cuantos para algo dulce. Le dan un color bonito a cualquier cosa que se los pongas y el sabor medio ácido medio dulce intenso me parece que encaja muy bien con muchos postres, sobre todo los que incluyan bizcocho.

En este caso no han sido solo unos cuantos, sino casi un cuarto de kilo los que he puesto en esta tarta. La receta está sacada de la web de Ekilu. Me gustan mucho sus recetas porque suelen ir en la línea que me gusta de ingredientes naturales y saludables sin caer en las típicas recetas simplonas de dos ingredientes que ni si quiera están realmente buenas. Yo le he hecho algunos ajustes como sustituir parte del aceite por bebida vegetal. reducir el azúcar un tercio y sustituir casi la mayoría por miel bio.

En cuanto a la composición de la tarta, los protagonistas son los huevos y los arándanos, los cuales representan casi el 70% de la receta. El 30% restante incluye principalmente bebida vegetal sin azúcar y miel. Este equilibrio de ingredientes naturales y saludables hace que el resultado final sea una tarta deliciosa y nutritiva.

La elaboración es sencilla. El único paso que puede darte un poco de pereza es que hay que separar las yemas de las claras y montar las claras. No te saltes este paso porque la tarta no lleva levadura y esto será lo que la haga «subir» en el horno. Además hace que el bizcochito quede super aireado.

Ingredientes

  • 4 huevos buenos
  • 200-230 g arándanos
  • 90 g harina de espelta
  • 60 ml bebida vegetal (yo usé de arroz)
  • 40 ml AOVE
  • 1 pizca de sal
  • 20 g azúcar
  • 60 g miel

Elaboración

Lo primero es separar las yemas de las claras. Yo siempre uso las manos limpias, mejor que las cáscaras. Las cáscaras pueden tener residuos que pueden pasar al huevo en el proceso de separación, pero tus manitas bien limpias siempre serán garantía de higiene. Reserva las claras en el frigorífico si hace mucho calor y vamos a mezclar todo lo demás mientras.

En un bol pon las yemas, el azúcar y la miel. Yo he usado azúcar avainillado que tenía que gastar, tu puedes poner azúcar blanco, moreno, panela o el endulzante al que le tengas más fe. Con las varillas bate durante unos minutos la mezcla hasta que duplique su volumen y se vuelva más clara.

A esta mezcla añade la bebida vegetal, el aceite e integra bien.

Añade la harina de espelta tamizada e integra.

Ahora vamos a incorporar las claras. Para ello ponlas en un bol con la pizca de sal y bate con las varillas hasta que te queden a punto de nieve. Con una espátula ve integrándolas poco a poco en la masa con movimientos envolventes para intentar conservar la mayor cantidad de burbujitas posibles.

Ya tienes la masa lista. Ahora prepara un molde redondo del tamaño que tengas en casa o quieras que te quede la tarta. A mi me gusta que queden mas pequeñas pero más altas así que uso un molde de unos 17cm. Si te gusta la tarta más planita usa uno más grande.

Precalienta el horno a 165º con calor arriba, abajo y aire y mete la tarta en el horno a una altura bajita durante 20 minutos aproximadamente. Y digo aproximadamente porque esto dependerá del molde que hayas cogido, si es un molde más grande y el grosor de la masa es de unos dos dedos, estará listo en unos 15 minutos. Tan solo controla que ni se queme por encima ni esté aún muy líquido. La capa de arriba debe tener firmeza aunque el bizcocho esté blando todavía.

Y tú dirás, ¿¿y los arándanos??

Bueno, ya llegarán.

Pasados los primeros 20 minutos, saca el bizcocho del horno y coloca por encima los arándanos, de forma que queden bien repartiditos por la superficie. Aplasta ligeramente con los dedos para que queden colocados y al horno de nuevo otros 20 minutos.

Así salió mi bizcocho tras los primeros veinte minutos de horneado. Me dio tremenda pena ponerle los arándanos por encima con lo liso y perfecto que quedó. (Solo tiene una hendidura pequeña y es de mi dedo).

Pasados los últimos veinte minutos apaga el horno y abre una rajita para que la tarta vaya perdiendo el calor poco a poco. Hazlo siempre con las cosas que son un poco delicadas, evita los cambios bruscos de temperatura.

Luego pásalo a la encimera, deja que repose otro rato, desmolda y deja que se enfríe del todo.

Este tipo de tartas debes conservarlas en el frigorífico y sobre todo en este tiempo.

Y recuerda que en la página de Instagram puedes ver vídeos de las recetas y otras cositas.

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