Tarta de la abuela

Una de las tartas eternas de nuestra gastronomía. Está elaborada con galletas caseras, una crema pastelera sin lácteos con sabor a avellanas y una cobertura de cacao puro, sin aditivos.

Hacía mucho tiempo que me rondaba la cabeza la idea de hacer esta tarta que tanto me gusta pero que tanto miedo me da pedir cuando la veo en una carta… Pues no es habitual encontrar este tipo de tartas sin lácteos y mucho menos con ingredientes saludables como esta receta que te traigo aquí.

Reconozco que me daba un poco de pereza hacer la tarta tal y como yo quería porque, como no me convencen las galletas del supermercado, las he hecho yo misma y eso ha aumentado ligeramente el tiempo de preparado de la receta. Tampoco tenía muy claro si hacer unas natillas corrientes o una crema pastelera y la cobertura de chocolate me ponía un poco nerviosa. Al final he dado con una forma bastante sencilla de hacer todo con ingredientes buenos y completamente sin lácteos. Si quieres puedes comprar las galletas y ahorrarte un rato pero, ya que te pones, puedes hacerlas tú y aumentar considerablemente la calidad de la tarta.

Me ha gustado mucho el resultado. El sabor no es muy dulce, como todo lo que hago, pero la cobertura de chocolate le da el subidón de sabor.

👉 Es importante no considerar normal el grado de dulzor de los dulces comerciales así como acostumbrar el paladar a un sabor más suave en este tipo de elaboraciones. Un bizcocho con tanto azúcar que cruja evidentemente va a gustarle mucho a tu cerebro y a todo el mundo pero no es lo más recomendable para tu salud. Acostumbrarse a bajar el nivel de dulzor de las recetas que preparamos es como acostumbrarse a comer con poca sal, al principio puede parecerte que les falta algo pero con el tiempo, según te vayas acostumbrando, te empezará a parecer que es el sabor normal de las cosas. Tanto que puede que algún día te cueste terminarte el postre de un restaurante porque es demasiado dulce como me ha pasado a mi muchas veces. Sustituir los endulzantes por edulcorantes a cascoporro porque no tienen calorías tampoco es la panacea. Al final le estás dando a tu cerebro la misma dosis de dulzor solo que, además, estás ingiriendo una gran cantidad de edulcorantes que, por norma general, son aditivos sintéticos que tu organismo no puede descomponer. Bajar el nivel de dulce de nuestras vidas lleva tiempo pero es un hábito muy saludable.

Ahora sí, la receta.

Ingredientes

Para las galletas

  • 250 g harina de trigo eco
  • 80 g margarina en pomada
  • 50 g azúcar moreno
  • 1 huevito
  • 3 g impulsor
  • 25 ml bebida vegetal

Para la crema pastelera (sabor avellana)

  • 250 ml bebida vegetal de avellanas (la de Lidl es fantasía)
  • 2 huevos medianos, enteros
  • 25 g harina de arroz
  • 40 g azúcar moreno

Para la cobertura

  • 100 g cacao puro
  • 40 g miel
  • 70 ml agua

Elaboración

Si vas a preparar las galletas lo primero que debes hacer es pesar la margarina y dejarla una horita a temperatura ambiente para que tenga la textura idónea. Una vez hecho esto mezcla todos los ingredientes en un bol y mezcla con una cuchara o una espátula hasta que la mezcla se empiece a endurecer, entonces usa las manos.

Pasa la mezcla a la mesa y amasa unos cinco o diez minutos para que todo se integre. Si ves que está muy seca añade unas gotas de bebida vegetal. Una vez bien amasada deja que repose en un bol bien tapada con film y en el frigorífico durante media hora.

Pasada esta media hora saca la masa, divídela en dos o tres partes y estira con un rodillo hasta que te quede finita, como de unos 4 milímetros. Corta rectángulos, cuadrados o círculos, según sea el molde donde vas a hacer la tarta (yo he usado un táper de cristal de Ikea de 21x15x7).

Precalienta el horno a 180º con calor arriba y abajo y hornea las galletas unos 10 minutos. Deja que se enfríen sobre una rejilla y listas.

Vamos con la crema pastelera que es facilísima. Normalmente se utilizan solo las yemas pero en esta receta vamos a utilizar el huevo entero por dos cosas. Primero porque para lo que la vamos a utilizar no vamos a notar la diferencia y segundo, pero no menos importante, porque vas a guardar las claras en el frigorífico y no las vas a usar, no nos engañemos, así que mejor nos las comemos ya.

Pon la bebida de avellanas en un cazo (puedes usar de avena, de soja, o leche de vaca aromatizada con canela o con vainilla, lo que prefieras) hasta que hierva, apaga el fuego y retira. Cuélala y pásala a un recipiente.

En el mismo cazo de la bebida de avellanas pon la harina de arroz (sí, puede ser maicena), el azúcar y los huevos y remueve con varillas para que se integre. Añade bebida de avellanas que tenías reservada, pon el cazo de nuevo en el fuego y no dejes de remover con las varillas. En uno o dos minutos va a empezar a espesar y es entonces cuando apagas el fuego y tienes la crema pastelera.

Pásala a un recipiente y cúbrela con film, que quede pegado a la crema y deja que se atempere un poco. Si no vas a usarla hasta dentro de un buen rato o hasta el día siguiente métela en el frigorífico una vez se enfríe.

Ahora vamos a montar la tarta. Coge el recipiente que vayas a usar y cúbrelo con film. Iremos poniendo capas de galletas y crema y cuando esté frío le daremos la vuelta así que será mucho más sencillo desmoldar si el recipiente está forrado con film.

Pon un poco de bebida de avellanas en un bol y ve mojando las galletas ahí. Coloca una capa de galletas en el fondo del táper y una capa de crema pastelera. Repite hasta cuatro capas o las que te quepan en tu recipiente. Calcula bien la cantidad que tienes de galletas y crema para que no te falte y mete crema por los bordes para que quede bien rellenita y sin huecos. Cuando termines cierra el táper y al frigorífico hasta el día siguiente o unas horas hasta que veas que tiene consistencia, depende de la hora que sea.

Vamos a hacer la cobertura de chocolate. En un cazo calienta la miel con el agua hasta que hierva. Vierte esta mezcla sobre el chocolate partido en trozos y remueve hasta que te quede una crema. Puedes ponerlo un rato más en el fuego si te quedan grumos pero no dejes de remover. NOTA: la receta que he seguido añade 30 g de margarina en este paso pero a mi no me ha gustado mucho el resultado así que, si quieres puedes omitir esta parte.

Por último haremos el montaje final de la tarta. Saca el táper del frigorífico y despega un poquito y con cuidado el film de los bordes, dale la vuelta sobre una rejilla o directamente sobre el plato/bandeja donde vayas a presentarla. Si esperas unos segundos la tarta bajará sola, retira el film despacito y ya la tienes colocada.

Ahora pon la cobertura sobre la tarta, en el centro y ve repartiéndola por toda la tarta y los bordes con una espátula, pon un poco de canela por encima para que quede más bonita y métela unos minutos en el frigorífico antes de servirla para que se asiente todo un poco. Después bastará con que la saques unos veinte minutos antes de comértela para que no esté excesivamente fría.

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