Borrachuelos andaluces

También conocidos como pestiños, es el dulce típico por excelencia de la Semana Santa andaluza. Receta muy aromática y sencilla de hacer. Impregna tu casa de clavo y canela en estas fechas.

Es bastante probable que haya tantas recetas de borrachuelos como familias. Y es que lo de los borrachuelos, como otros muchos dulces típicos, no es una ciencia exacta y cada casa tiene sus variaciones. De hecho unos los llaman borrachuelos y otros pestiños, aunque lo cierto es que la línea entre ambos es bastante difusa.

Esta receta está sacada de la de mi tía, que posiblemente la sacó de mi abuela. Yo la he traducido pasando los «chorros» a mililitros y los «poquitos» a gramos para estandarizarla un poco. Esta es una de las cosas que más me gustan de este tipo de recetas tradicionales, las unidades de medida imaginativas, como medir la cantidad de azúcar en cáscaras de huevo o poner la harina a ojo. Eso y que todas están escritas en la misma hoja de cuadros amarillenta.

Es por esto que es el tercer año que hago esta misma receta y nunca me han salido iguales. Esta masa me gusta ir oliéndola según la estoy amasando y le voy añadiendo ingredientes a ojo hasta que huele como a mi me gusta, hasta que el olor hace clic en mi cerebro y pienso «ahora sí». Además, de un año para otro no me suelo acordar de cómo los he cortado y la forma también me sale distinta. Pero bueno, esa también es la magia de estas recetas tradicionales.

Puedes hacer la masa, dejarla reposar una media hora y freírlos directamente. A mi me gusta dejarla de un día para otro en la nevera para que todos los aromas se asienten y se entiendan bien entre ellos.

Ingredientes

  • 250 g harina eco
  • 75 g aceite de oliva
  • 1 cucharadita anís en grano
  • ralladura de medio limón
  • 60 g vino blanco
  • 8 – 10 g licor de anís dulce
  • 1 cucharadita sésamo tostado
  • 1 cucharadita canela molida
  • 4 clavos
  • canela y azúcar para emborrizar

Elaboración

Lo primero pon en un cazo el aceite de oliva con el anís en grano e infusiona unos minutos a fuego medio.

Mientras tanto machaca el sésamo y los clavos.

En un bol pon la harina y en el centro añade el aceite con el anís.

Incorpora el resto de ingredientes y mezcla.

La masa irá ganando consistencia y tendrás que usar las manos. Amasa bien hasta que todo quede integrado. Puedes añadir un poquito más de licor de anís o aceite si ves que queda seca, o corregir de especias si te apetece.

Una vez que todo haya quedado bien integrado deja que repose al menos una media hora. Yo la envuelvo en film y la dejo en la nevera hasta el día siguiente, que la saco un par de horas antes de usarla, para que se atempere.

¡Llega el momento fritura!

Yo siempre utilizo aceite de girasol para freír. En parte porque aguanta mejor las altas temperaturas y no transmite tanto sabor al alimento y en parte también porque es más barato. Intenta usar un aceite que no tenga ya olores. Y mantén la temperatura entre 170º – 180º. Si está por debajo, el borrachuelo absorberá mucho aceite y si está por encima se te quemarán en unos segundos.

Sobre tu mesa de trabajo untada con un poquito de aceite pon porciones de masa y estira con el rodillo hasta que esté muy fina, que se transparente la mesa. Ahora corta en círculos o en cuadrados. Yo suelo tener obsesión con hacer todas las piezas iguales así que he cogido un cortapastas circular pero, si tú no tienes ese trastorno, puedes cortar cuadrados con el cuchillo o incluso ir cogiendo bolitas de masa y hacerlos individualmente.

Tanto si decides hacer un círculo como un cuadrado, el procedimiento es simple, unir los dos extremos de la masa y apretar un poquito para sellar. Si haces cuadrados junta dos de las puntas y sella con un poquito de presión también.

Ve friéndolos dándoles vueltecitas y con cuidado de que no se quemen, o sabrán fatal. Deben quedarse más claritos de como ves en la foto, pues después van a ganar color con el último paso.

Pásalos a un plato con papel absorbente cuando los vayas teniendo fritos y acto seguido, cuando aún estén templados, pásalos por una mezcla de canela y azúcar (a ojo totalmente). Déjalos que se enfríen del todo y ya los tienes.

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