Arroz con leche de avena

Postre fácil, rico y saludable donde los haya. Se prepara en treinta minutos y seguro que tienes en casa todos los ingredientes.

El arroz con leche, pese a ser uno de nuestros postres más clásicos y deliciosos, con el paso del tiempo ha sido relegado de los recetarios modernos para ocupar el puesto de triste postre de menú del día. Lo típico que uno pide cuando no tienen tarta de queso. Bueno, yo ni lo uno ni lo otro. Por la intolerancia a la lactosa suelo rechazar el reguero de postres básicamente lácteos y termino pidiendo un café solo. Pero ya que es tan fácil de hacer en casa y que podemos adaptarlo con bebidas vegetales, rescatemos el arroz con leche del olvido y démosle el protagonismo que merece, ¡Make the arroz con leche great again!

Con respecto al arroz, puedes usar cualquiera de grano redondo. Lo que sí es bueno que hagas es lavarlo un poco antes de ponerlo en la receta, es muy fácil. Ponlo en un colador debajo del grifo y remueve un poco para que suelte el almidón, o déjalo con agua en un cuenco y cambia ese agua dos o tres veces, hasta que salga más o menos transparente.

Para el toque dulce, he utilizado un endulzante natural procedente de extractos de frutas. Es parecido a la miel, endulza menos pero también tiene menos calorías. Si no tienes puedes usar azúcar, pero pon la mitad, unos 20 gramos serán suficientes. También lo podrías sustituir por algún edulcorante, si quieres hacerlo menos calórico aún, pero, yo no soy partidaria de usarlos, son muy artificiales y alteran nuestro intestino. Es preferible menos cantidad de dulzor pero de forma más natural.

Ingredientes

  • 100 gr arroz
  • 1 litro de bebida de avena
  • 40 gr endulzante natural
  • 1 rama de canela
  • ralladura de medio limón
  • una pizca de sal

Elaboración

Pon en una cazuela la bebida de avena, el endulzante, la canela, el limón y la pizca de sal.

Caliéntala a fuego medio hasta que llegue a hervir, y entonces, añade el arroz.

Baja el fuego a medio, medio-bajo para que se cueza poco a poco, tapado. Remueve de vez en cuando y, si lo ves necesario, deja una pequeña rajita de la tapa abierta.

En unos 25 minutos, para las cantidades indicadas, debería estar listo. Prueba un poco para saber qué punto tiene.

Una vez terminado, sirve el arroz con leche en los recipientes que hayas elegido y consérvalos en la nevera tapados con film. Ganarán un poquito de consistencia con el tiempo.

Y en treinta minutos ya tienes preparado un postre. Puedes personalizarlo añadiendo vainilla, por ejemplo, ralladura de chocolate negro o algún licor y presentarlo en una cena sin despeinarte.

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