Esta receta de muffins es de las fáciles. Se hacen rápido y quedan muy esponjosos. Además el resultado es súper bonito. No llevan lácteos ni azúcar en la masa, pero la intensidad del sabor de las frambuesas hará que no eches de menos el dulce.

Esta receta de muffins no es especialmente dulce, pues basa su sabor en las frambuesas naturales. Para elaborar estos muffins no he utilizado azúcar como tal para la masa, en su lugar, he usado un endulzante natural (no edulcorante). Está elaborado con extractos de frutas por lo que es completamente natural y tiene un 25% menos de calorías que el azúcar. La textura es muy parecida a la miel y se integra muy bien en las masas.
Si tú no tienes este tipo de endulzante, puedes sustituirlo por la misma cantidad de azúcar. Tan solo incorpóralo al principio de la receta con los huevos y bátelos bien hasta que blanquee la mezcla y quede espumosa y luego añade todo lo demás.
En elaborar la masa no tardarás más de diez minutos, pero te recomiendo que dejes los muffins reposar en el frigorífico al menos una hora antes de hornearlas para que suban mejor.
Ingredientes (para 8 muffins)
- 170 gr harina ecológica
- 60 gr aceite de girasol
- 50 gr endulzante
- 2 huevos
- 8 gr impulsor
- 5 gr bicarbonato
- una pizca de sal
- 100 gr yogur vegetal
- 20 gr bebida de avena
- 120 gr frambuesas frescas
- un poco de azúcar para la cobertura
Elaboración
Una vez tengas preparados todos los ingredientes, vamos a empezar a mezclar.
Lo primero de todo será batir los huevos hasta que queden con textura de crema y el color blanquee un poco.
Ahí añade el yogur, el aceite, el endulzante y la bebida de avena.

Mezcla todo bien, una vez integrado, incorpora los ingredientes secos, la harina, el impulsor, el bicarbonato y la sal. Termina de integrarlo todo, yo lo he hecho con varillas pero puedes hacerlo con espátula también.
Por último, añade las frambuesas y, ahora sí, con espátula o cuchara, e intégralas en la masa. Está bien si se rompen algunas, así se harán trozos más pequeños y se repartirán mejor por toda la masa, pero deja que también queden trozos grandes.
Una vez tengas la masa lista, a rellenar los moldes. Reparte bien la masa en las cápsulas, que te queden más o menos iguales y reserva en el frigorífico al menos una hora. El choque térmico en el horno le dará un empujoncito extra para que suban con más intensidad.
👉Toquecito dulce opcional pero muy recomendable
Ya que no hemos puesto azúcar en la masa, vamos a darles un plus de sabor con este truquito. Coge un bol pequeño y añade un par de cucharadas de postre de azúcar. Humedécete los dedos, «salpica» un poco el azúcar y remueve para que te quede húmeda pero no líquida. Pon un poquito de esta mezcla encima de cada muffin. Esto le va a dar una sensación dulce sin necesidad de atiborrar de azúcar la masa, además de un efecto decorativo muy bonito.

Precalienta el horno a 170º con calor arriba y abajo y aire. Cuando esté caliente mete rápidamente los muffins. Yo siempre pongo la bandeja un nivel más abajo del central, para que se hagan bien sin llegar a tostarse. En este caso, incluso así, se me han quedado más morenos de la cuenta 😊
En 30 minutos deben estar listos. Abre el horno unos minutos para que pierdan el calor poco a poco y luego déjalos en una rejilla hasta que se enfríen del todo. El enfriado también es parte del horneado.
Como siempre, en mi página de Instagram puedes encontrar vídeos de todas las recetas.


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