Rollos de canela ligeros

Esta receta de rollos de canela bajos en azúcar y sin lácteos es bastante sencilla pese a que puedan parecer complicados de hacer. Eso sí, es entretenida, pero es perfecta para pasar la tarde en casa. No vas a necesitar nada extraño, de hecho, posiblemente tengas todos los ingredientes en casa.

Como siempre hago con todas las recetas, el contenido en azúcar está reducido, no hay rastro de lactosa (en este caso tampoco lácteos), la harina es ecológica y los huevos son buenos (de los de 0 o 1). Porque ya que nos ponemos que nos salgan unos rollos de canela de diez.

Hablemos de margarinas primero

Esta vez, en vez de usar aceite para sustituir la mantequilla, he usado margarina. No soy muy fan de las margarinas, me parecen una mala alternativa porque acaban siendo bastante sintéticas, pero no quería usar aceite en este caso, así que me fui al supermercado decidida a dar con una margarina que estuviese a la altura de la receta. Leí bastantes etiquetas y comprobé que, inexplicablemente, sigue habiendo bastantes marcas que introducen leche en sus margarinas y también que puede usarse aceite de cualquier cosa para hacer margarina. Finalmente di con una que me pareció bastante correcta, Flora Original. Me gustó porque no tenía leche ni derivados, no tenía aceite de palma en ninguna proporción y además la lista de ingredientes era bastante cortita y sin cosas raras. Básicamente aceite de nabina, agua, grasa de coco, lecitina, sal, aromas naturales, carotenos y vitaminas B1 y D.

El aceite de nabina o aceite de colza es uno de los más comercializados, es saludable y es seguro pese al mal nombre que tiene en nuestro país. Canadá es su principal productor, te sonará el «aceite de canola», es lo mismo, este nombre surgió allí y viene de Canadian Oil Low Acid. En cuanto a propiedades, está a mitad de camino entre el aceite de oliva y el de girasol. Es el aceite que menos grasas saturadas tiene, es rico en omega 3 y vitamina E. Pero entonces, ¿por qué suena tan mal eso de aceite de colza? Pues porque en España, en 1981 unos señores comercializaron para uso humano un aceite de colza adulterado (desnaturalizado) que estaba destinado a uso industrial y evidentemente era tóxico para el ser humano. Las cositas de la época. Hoy no pasa nada por consumirlo.

Conclusión, vigila bien la lista de los ingredientes de las margarinas, algunas marcas ponen de todo. Mientras menos ingredientes mejor. Aplícalo en todo. Ahora ya sí, la receta 😊

Ingredientes

Para la masa:

  • 500 gr harina eco (yo he usado una harina panadera)
  • 2 huevos pequeños o 1 grande
  • 40 gr de margarina
  • 40 gr de azúcar
  • 200 gr de agua caliente
  • 8 gr sal
  • 15 gr levadura fresca (la del cubito)

Para el relleno celestial:

  • 100 gr azúcar moreno (puedes poner más si quieres que tengan más chispa)
  • 3 cucharaditas de canela
  • 40 gr margarina (a temperatura ambiente, déjala fuera del frigorífico un buen rato antes de usarla)

Elaboración

Lo primero es activar un poquito la levadura. En un vaso pon un poco de agua de la receta, un poco de azúcar y la levadura. Remueve y déjalo unos minutos mientras mezclas lo demás.

En un bol más grande, pon el resto del agua, la margarina, el azúcar, la sal, 50 gramos de harina y mezcla todo bien, que no queden grumos, incorpora los huevos y el contenido del vaso que tenías preparado (que ha debido empezar a hacer burbujas) y mezcla todo, que te quede una mezcla homogénea con todo bien integrado.

Por último añade el resto de la harina tamizada y mezcla. No tiene que quedarte la masa lista ahora, tan solo trata de integrar todo lo posible la harina y el agua. Tapa bien con film y deja que ella sola termine de humedecer bien toda la harina, unos 30 minutos.

Pasados los 30 minutos toca amasar. Trata de no angustiarte demasiado, esto es una masa enriquecida y como tal se te pegará a las manos, es normal. Como el grado de pegajosidad va a depender, en parte, del tamaño de los huevos y del tipo de harina que hayas usado, está bien que rectifiques en el amasado y añadas más harina, pero hazlo de poco en poco y no añadas mucha por más que te apetezca hacerlo para que amasar sea más fácil pues el resultado no será tan bueno. Usa el amasado francés para este tipo de masas. Tras unos 10-15 minutos de amasado deja que repose otros 30 minutos (verás como mejora).

Pasados este segundo reposo, dale otro amasado, o si lo prefieres haz un plegado dentro del mismo bol donde reposa. Esta es tu última oportunidad para ajustar harina, como te quede ahora es como la tendrás que estirar para hacer los rollos, trata de que sea suficientemente manejable. Déjala en forma de bola tapada con film en un sitio más o menos cálido y sin corrientes hasta que duplique su tamaño (a la mía le ha llevado más o menos una hora).

Pasado este tiempo, pasa la masa a la mesa y desgasifica, aplástala un poquito con cuidado para que expulse todo el gas que ha generado con la fermentación, hazla una bolita y dale 10 minutos de descanso. En estos minutos aprovecha para mezcla el azúcar con la canela y ten a mano la margarina del relleno y algo para untarla en la masa, que luego vienen los madremías.

Enharina la mesa/encimera donde vayas a hacer los rollos. Enharínala con cuidado, no pongas una capa gruesa de harina porque va a ir toda a dentro de los rollos, y si hay mucha harina te quedarán menos jugosos. Puedes poner la harina en un colador y hacer que caiga en la encimera a toquecitos, así te queda una capa muy fina pero perfectamente suficiente para que no se te pegue la masa que es lo que queremos.

Coloca la masa en el centro y estírala con el rodillo, ve haciendo un rectángulo con ella de aproximadamente medio centímetro de grosor. Procura que el grosor sea uniforme y quede lo más rectangular posible. Ahora viene lo divertido, unta la masa con la margarina, hazlo de forma uniforme, no dejes pegotes ni partes secas. Luego espolvorea por encima la mezcla de azúcar y canela, yo lo he hice con la mano mientras pensaba que quedaría muchísimo mejor con el colador 😂, tú estás a tiempo.

Ahora enrolla la masa desde el filo que tienes más cerca hasta el opuesto, por el lado más largo del rectángulo. Cuando ya tengas tu rollo toca cortar. Asegúrate de que puedes separar el rollo grande de la encimera, que no se queda pegado, para que al hacer los cortes no se te deformen los rollitos. Para cortar puedes usar un cuchillo pero yo te recomiendo encarecidamente que lo hagas con hilo. El cuchillo deformará el rollito, el hilo es como un láser, si lo haces rápido. Corta rodajas más o menos iguales, de unos 2 cm de ancho y ve dejando los rollitos o bien en la encimera enharinada o directamente en la bandeja del horno sobre papel de hornear, deja separación entre ellos porque van a aumentar su tamaño.

❗Como se ve en la tercera imagen, mete la punta de la masa debajo de cada rollito para que no se deformen y queden con una forma bonita.

Una vez los tengas todos cúbrelos con film (intenta que no se pegue el film al rollo) y deja que fermenten nuevamente, yo los he tenido unos 45 minutos.

Precalienta el horno a 170º con calor arriba y abajo y mete los rollitos, en unos 20 minutos los míos han estado listos. Deja que se enfríen en una rejilla y guárdalos en un táper para que no se sequen una vez que ya estén fríos.

Juzga tú el nivel de dulzor y jugosidad, la próxima vez puedes poner más azúcar o algo más de margarina pero lo ideal es que acostumbres a tu paladar (y a tu cerebro) a este nivel de dulzor. Poco a poco te irás a costumbrando a no comer este tipo de recetas tan dulces, te parecerá que es el punto de dulzor justo y tu cuerpo te lo agradecerá 🤎

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