Este pan hecho con espelta y horneado en un molde de bizcocho ha resultado ser un pan para desayunos la mar de interesante. Aderezado con semillas de amapola y mijo para darle un toque moderno.

Me encanta poner semillas en los panes, quedan preciosos, además de ser más interesantes nutricionalmente. Para este he usado semillas de amapola y mijo.
👁🗨El mijo es un cereal con alto contenido en manganeso, magnesio, fósforo y hierro. Se puede cocer como el arroz y consumirlo así también. Las semillas de amapola aportan mucho calcio y fibra, entre otros, por no entrar en lo bonitas que quedan las cosas cuando se las pones.
He utilizado mi proporción básica de pan para elaborar esta receta, alterando un poco las harinas para ver qué salía y ha sido muy interesante. En vez de hacerlo tipo pan redondo he usado un molde alargado (uno normal para bizcochos) para obtener una especie de pan de molde que cortar en rebanaditas. Lo puedes usar para desayunar o acompañar las comidas con un plus de nutrientes 😊
Ingredientes
- 130 gr masa madre activa
- 300 gr harina de trigo ecológica floja
- 200 gr harina de espelta
- 300 gr agua
- 10 gr sal
- semillas de amapola
- mijo
Elaboración
Lo primero, como siempre, es preparar la masa madre. Yo lo he hecho en dos refrescos como sigue. Verás que salen en total 300 gramos, es porque refresqué para hacer más panes el mismo día, puedes adaptar las cantidades a la cantidad de masa madre que quieras obtener, lo único, no olvides hacer unos gramos más de la cuenta para guardar en el frigorífico para la siguiente vez.
1º REFRESCO: 10 GR MM + 90 GR FUERZA + 10 GR CENTENO + 60 GR AGUA
Dejo toda la noche, desde las 21:30 hasta las 09:30 que es cuando ha duplicado.
2º REFRESCO: 170 GR ANTERIOR + 80 GR FUERZA + 50 GR AGUA
A las 14:00 ya había duplicado y estaba lista para usar.

Mezcla todo menos la sal en un bol, el agua ponla un poco templada, e integra los ingredientes sin amasar todavía, solo mezcla bien. Deja la masa cubierta con film una hora para que se hidrate bien la harina.
Ahora empieza con el plegado, que es una forma de amasar sin amasar, por así decirlo. Consiste en doblar la masa sobre sí misma varias veces, cogiéndola de un lado, subiendo un poco la masa y plegándola en el centro, así por todo el alrededor de la masa, deja reposar 30 minutos y repite el plegado. Yo lo hago entre tres y cuatro veces, con sus reposos de 30 minutos correspondientes. En la página de Instagram puedes ver vídeos de las recetas, por si no te queda muy claro eso del plegado. Pasado el último plegado deja la masa que repose una hora en total y llévala a la nevera bien cubierta para que fermente en fío toda la noche.
A la mañana siguiente, sácala de la nevera, extiende la masa sobre la mesa y aplástala un poco para quitar el exceso de gas que haya podido generar durante la noche. Aquí es cuando ponemos la sal y las semillas, amasa hasta que queden bien repartidas por toda la masa.
Ahora el formado. Haz una bola con la masa y estírala en forma de rectángulo, que quede más o menos regular. Ahora ve enrollando hacia ti la masa ejerciendo un poquito de presión en el cierre, hasta que te quede una barrita. Pon un paño limpio con harina en el molde o el banetón y pon la masa dentro con el cierre hacia arriba. Cubre bien con harina y el paño y reserva como una horita.



Pasado este tiempo enciende el horno, pon dentro un recipiente con agua, que sea apto para horno claro, y precalienta solo por abajo a unos 220 grados. Mientras que esto pasa puedes ir poniendo el pan en el molde, yo le he puesto un pelín de aceite al molde. Vuelca el pan con el cierre hacia abajo y haz unos cortes como te guste.

El horneado lo dividimos en dos partes, la primera será la que hagamos con vapor, por el agua que hemos puesto en el recipiente. Mete el molde a media altura o media baja y cierra rápidamente para no perder mucho vapor. En unos 30 minutos, abre el horno con cuidado, retira el recipiente del agua, baja a unos 200 grados la temperatura y pon calor arriba y abajo, mantenlo así 20 minutos y lo tienes.
Ahora hay que dejarlo enfriar y, a ser posible, no cortarlo hasta que no esté completamente frío, o incluso hasta el día siguiente. Es sabroso, es bonito y es muy saludable si tienes cuidado eligiendo los ingredientes 🤎



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